La
medicina ha aprendido a interesarse por un cuerpo de órganos, de células, un
cuerpo que se presta, ya muerto, al servicio de un discurso científico y, ya
vivo, al goce de ese discurso. La medicina hace de tu cuerpo el chivo
expiatorio de un estudio biológico. El cuerpo, como todo lo que concierne al
mundo humano, es una construcción que hace el sujeto desde su nacimiento. El
lenguaje en la modernidad del la revolución
industrial, de la producción y el consumo, queda entramado en la sexualidad y, más que
como herramienta de comunicación, aparece como un sistema de prohibiciones.
¿Te
sientes frustrado y vació?. Te sientes mal por tu apariencia. No tienes la vida
de éxito que tus padres quieren que lleves- Déjalo en nuestras manos, no
necesitas saberlo, así que por favor no preguntes. Esta prohibido, pues tu cuerpo desde hace
mucho nos pertenece. Todavía, después del triunfo de la libertad y la
democracia en tus países. Después de nacer es necesario que entres en nuestros
campos de concentración, en nuestras ciudadelas hechas de concreto, explotación
y sangre. Tienes que invertir en estudiar, para poder trabajar, ganar dinero y
comprar los productos que te ordenamos a ensamblar. La búsqueda de capacidad
adquisitiva conduce a un nivel de bienestar, en el cual intervenimos mediante
la sofisticación de nuestros accesorios y productos tecnológicos y nuestras
reglas de comportamiento social distribuidas por nuestras cadenas de
entretenimiento ininterrumpido.
La publicidad
manda a consumir y la economía lo prohíbe. Toneladas de alimentos son exhibidos
en las vitrinas de los centros comerciales mientras mas del 50% de la población del mundo sufre de
una situación de hambruna y enfermedad por desnutrición. Tienes prohibido comer
si no puedes comprar. Este mandato esra tatuado en los cuerpos de los niños de
Etiopia, de los campesinos latinoamericanos y
los palestinos que mueren de
hambre a cada minuto.
Es nuestro aviso
fraternal a los clientes de la globalización. Así sabrás quien tiene el poder
de hacer morir y deja vivir. Las órdenes de consumo son obligatorias para
todos, pero imposibles para la mayoría, se traducen en invitaciones al delito.
Así que esta prohibido ser negro, mulato, árabe o indio, pues eres la amenaza a
la propiedad privada del blanco, para la seguridad nacional de algún país del
imperio. Eres el sospechoso de la
encarnación de la locura de un potencial terrorista suicida.
Debes encarnar nuestros valores culturales
como la sumisión y la mansedumbre, debes alejar de ti la idea de la ruptura y
la transgresión. Debes volver tu cuerpo a la rutina sedentaria de tu trabajo de
oficina, llenarte el estomago con nuestras charadas alimenticias artificiales,
debes seguir arriba en la escala social y organizarte en nuestros campos de concentración. Esta
tatuado en el cuerpo obeso del operador de software estadounidense, en la
esvástica gravada en la cabeza del ministro alemán que tramita la expulsión de
miles de ciudadanos turcos; en el cuerpo
negro del inmigrante ilegal que busca escapar de la policía en Ceuta, en los
senos del anoréxico símbolo sexual que sonríe en una pasarela en Milán
Así que debes
seguir nuestras reglas. Debes someter tu vida nuestras prohibiciones, debes
tatuar en tu cuerpo las insignias de lo que consumes y los símbolos que te
hacen ser alguien en la escala social. Es el tatuaje de un orden, un tatuaje en tu
cuerpo, el lenguaje visible de las contradicciones de este loco mundo de
porquería, del cual te hemos enseñado a no escapar.

este comentario refleja las grandes contradicciones del mundo se ven reflejadas en la sociedad ya que estas son el objetivo de la maquinaria imperial el genocidio y el ham bre arma efecetiva que son utilizadas por culquier ente de control para alcanzar el poder.